TRANSITANDO LA DELGADA LíNEA: INTEGRANDO LA VIDA FAMILIAR Y LABORAL

12 de Enero, 2012

Transitando la delgada línea: Integrando la vida familiar y laboral

El equilibrio entre el trabajo y la vida familiar es retomado como elemento clave para garantizar las condiciones de la calidad de vida de la sociedad, y por tanto en un factor a considerar, revisar y atender desde la responsabilidad social de las empresas.

La implicación de los sentidos del trabajo en la vida de todos y todas deviene en cómo asumimos nuestra inserción en la sociedad (claramente en entender al trabajo como eje de integración social), en cómo planteamos las estrategias de supervivencia, de estar integrados en ella, de sentirnos parte de ésta, y sobre todo de realizarnos como sujetos sociales de derechos.
 
Todo ello se ve condicionado en las complejas transformaciones sociales, culturales y económicas de las últimas décadas, donde el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar es retomado como elemento clave para garantizar las condiciones de la calidad de vida de la sociedad, y por tanto en un factor a considerar, revisar y atender desde la responsabilidad social de las empresas.
 
Esto debe leerse a partir del rol que cumplen las empresas frente a las diferentes formas de relación laboral existentes con los y las trabajadoras, y cómo ello se inserta en los condicionamientos de su cotidianeidad, cómo plantean en su vida y el trabajo, cómo se posicionan en esta comunidad, y sobre todo cómo marca su experiencia de vida. A ello debe sumarse la variable de la familia y género, de sus nuevas reconfiguraciones en la postmodernidad, de esta relación (también de tensión) entre trabajo y familia que afecta a sus integrantes (pareja e hijos), y viceversa en la integración de las y los trabajadores en su rol en la empresa, así como también la construcción de las relaciones sociales entre varón y mujer, en ambos espacios y los roles que cumplen ambos (como padres, pareja, empleados, entre otros).
 
Todos estos elementos indicados están abordados en los marcos normativos nacionales e internacionales, habiendo tenido un énfasis en 1981 cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT), recomendaba a los estados y sociedades que adoptaran medidas para asegurar que hombres y mujeres pudiesen participar más equitativamente del trabajo remunerado y las tareas familiares. Es por ello que encontraremos diversas políticas y programas tanto desde el estado como desde el sector privado (y también en conjunto) promoviendo la implementación de medidas al interior de las empresas, que permitan a las personas desempeñar sus funciones familiares (tanto varones y mujeres) en forma armónica con el desempeño laboral.
 
Esto se puede ver visibilizado en medidas que asuman las empresas que apunten en diferentes ámbitos como son:
 
-Organización del tiempo del trabajo (duración de la jornada de trabajo, flexibilidad horaria, salidas pactadas, programación de vacaciones, etc.).
 
-Permisos por responsabilidades familiares (nacimiento de hijos, matrimonios, muerte de familiares, etc.).
 
-Servicios para el cuidado de las personas dependientes y de apoyo a las necesidades familiares y domésticas de trabajadores (cuidado infantil, de ancianos, recreación infantil, reunificación de la familia, etc.).
 
Estas prácticas eficaces de conciliación trabajo-familia promueven cambios positivos a largo, mediano y corto plazo, tanto en la empresa como en los empleados, que van desde mejorar la productividad, satisfacción, compromiso recíproco, alianzas y equilibrio. Es clave tener en cuenta la voluntad política para generarlos y sobre todo el compromiso con el ejercicio de los derechos humanos que generan cambios en la localidad de vida en la sociedad, y sobre todo en la niñez, adolescencia y familia.
 
Para mayor referencia del tema puede revisar el índice de Empresas Familiarmente Responsable (IFREI) desarrollado por el IAE Business School.
 
Henry Chiroque Solano
 

NEWSLETTER

Usted recibirá las últimas noticias, novedades y eventos en su correo electrónico.

Suscribirse

PARA PENSAR

El 88,3% de los chicos y chicas del sector “muy bajo” no tiene biblioteca en su casa, contra un 41 por ciento que vive la misma situación en los sectores medios de la población.

Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, 2011