LOS ODM: ANTECEDENTES, RELEVANCIA Y ACCIONES A FUTURO EN AMéRICA LATINA Y EL CARIBE

19 de Abril, 2012

Los ODM: antecedentes, relevancia y acciones a futuro en América Latina y el Caribe

Faltando menos de 3 años para la fecha límite de cumplimiento de los ODM, el mundo estaría alcanzando algunas de las metas establecidas hace 12 años, entre ellas, la de reducir a la mitad la población que vive en pobreza extrema y por el otro, el porcentaje de los que no tienen acceso a una fuente de agua mejorada. Entre las metas más rezagadas a nivel mundial está la reducción de ¾ de la tasa de mortalidad materna y algunas metas de sostenibilidad del medio ambiente.

Después de su formulación a partir de la Declaración del Milenio en el 2001, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) representaron un logro para la agenda de desarrollo internacional, esencialmente por tres razones:

(1) proponían e institucionalizaban una visión del desarrollo multisectorial (ingreso, pero también nutrición, educación, salud, equidad de género, y medio ambiente);

(2) impulsaban un mecanismo de rendición de cuenta fundamentado en líneas de base, tiempos definidos y metas e indicadores explícitos; y

(3) promulgaban la corresponsabilidad entre países pobres y países ricos para unir esfuerzos y lograr juntos estas metas mínimas de desarrollo.

Faltando menos de 3 años para la fecha límite de cumplimiento de los ODM, el mundo estaría alcanzando algunas de las metas establecidas hace 12 años, entre ellas, la de reducir a la mitad la población que vive en pobreza extrema y por el otro, el porcentaje de los que no tienen acceso a una fuente de agua mejorada.  Entre las metas más rezagadas a nivel mundial está la reducción de ¾ de la tasa de mortalidad materna y algunas metas de sostenibilidad del medio ambiente.
 
Según muchos, estos Objetivos son más relevantes en países con baja alfabetización, donde la mayoría de la población vive en condiciones de pobreza extrema y desnutrición, con sistemas de salud casi inexistentes, y cuyo desarrollo depende de la ayuda financiera de países ricos. Pero esa lectura es reduccionista y equivocada, por una serie de razones.
 
Los ODM han sido relevantes cuando se han mirado de una manera flexible, abandonando indicadores predefinidos e inmutables, dando la posibilidad de ajustar metas e indicadores a realidades nacionales, y aun mas, sub-nacionales y locales (evitando así el conocido “cookie cutter approach”).  
 
En muchos países de renta media – como los de América Latina y el Caribe (ALyC) – una lectura reduccionista de ese tipo haría de los ODM una serie de metas poco ambiciosas, y en algunos casos hasta irrelevantes (piensen por ejemplo en los avances hacia la universalización de las tasas de matriculación primaria en países como Uruguay o Costa Rica, una realidad desde hace varios años).  Pero los ODM han sido relevantes en América Latina y el Caribe.
 
Ante todo porque aun aplicando los ODM a la letra, siguen existiendo en la región importantes rezagos en el desempeño de varios objetivos en muchos países, especialmente en aquellos que son menos desarrollados, y esto lo estamos viendo mas y mas al examinar los últimos datos que reflejan el impacto de las múltiples crisis en los últimos dos años (esto lo desarrollo más adelante).
 
En segundo lugar, porque si interpretamos los ODM como un marco analítico y un compromiso político que va mas allá de la simple lista de indicadores numéricos, vemos que detrás de esos números promedios hay rezagos muy grandes adentro de los países, en territorios marginados y entre grupos excluidos del proceso de desarrollo.
 
Un último elemento que hizo que los ODM, con todas sus limitaciones, hayan sido relevantes en la región es que siguen contribuyendo al debate que percibe el desarrollo como algo multidimensional, en línea con un enfoque de desarrollo humano.  Además, si a eso se añaden los principios detrás de la Declaración del Milenio (que incluyen temas de paz, seguridad, derechos humanos, entre otros), vemos los ODM en sentido amplio, como un abordaje al desarrollo mucho más relevante en la región.
 
Hoy son muy pocos los países de ALyC que no padecen de niveles muy altos de inequidad en varios frentes, lo cual lleva esta región a ser la más desigual del mundo. Adentro de un marco que permita estabilidad macroeconómica y crecimiento económico, para enfrentar las consecuencias adversas de esas desigualdades en el breve y mediano plazo son necesarias intervenciones que por un lado se enfoquen en aquellos sectores mas rezagados, y por el otro estén dirigidas a las poblaciones mas vulnerables.
 
Entre los instrumentos disponibles que se están utilizando en la región para cumplir con esos requisitos existe el Marco de Aceleración de los ODM, o MDG Acceleration Framework (MAF), una metodología desarrollada por el Grupo interagencial de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDG) que permite la planificación de políticas públicas sectoriales dirigidas a acelerar metas de desarrollo rezagadas. Para lograr este objetivo, el MAF propone un proceso de identificación de soluciones, partiendo de un análisis de los cuellos de botella en políticas existentes, para la creación y aprobación de un Plan de Acción de mediano plazo. En América Latina y el Caribe cinco países están en proceso de aplicación o implementación del MAF a nivel nacional o subnacional (Colombia, Belice, El Salvador, Perú y Costa Rica), y unos 5 países mas están explorando la posibilidad de su aplicación.
 
Para mejorar las vidas de los y las ciudadanos/as de la región, el momento en el que estamos requiere un esfuerzo múltiple y paralelo.  Por un lado, en el corto-mediano plazo, apoyar a acelerar el paso para alcanzar metas nacionales (incluyendo los ODM) hacia que los gobiernos se han comprometido, con sistemas de protección social equitativos y eficientes.  Por el otro, fortalecer sus instituciones y fomentar mayor estabilidad macroeconómica acompañada por crecimiento sostenido.  Y, finalmente, preparar el camino para reducir de manera sostenible las desigualdades que existen a su interior, abriendo oportunidades hacia mejores servicios de educación y salud, y fuentes de empleo de calidad.

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