"CADA UNO DEBE HACERSE CARGO DE SU RESPONSABILIDAD SOCIAL CON LA COMUNIDAD"

8 de Febrero, 2013

"Cada uno debe hacerse cargo de su responsabilidad social con la comunidad"

En la entrevista publicada por El Territorio, Nadia Chavez, presidenta de la Asociación Civil Creación, se refiere al apoyo del sector privado y del estatal. Insiste en convocar a más voluntarios para llevar adelante la tarea de acompañar a los niños con cáncer.

Nadia es profesora de Educación Especial, nació en Jardín América y desde hace varios años vive en Posadas, donde comenzó, junto a un grupo de amigos, una cruzada solidaria. La proeza tiene como protagonistas a los niños que padecen cáncer y se someten al tratamiento en el Hospital Provincial de Pediatría “Fernando Barreyro”. En esa batalla por la vida que libran los pequeños, hay quiénes buscan la manera de acompañarlos.
 
Nadia Chavez (34) preside la Asociación Civil “Creación” que si bien funciona como ONG desde 2007 en realidad, sus actividades tienen fecha de inicio mucho antes. “Empezamos en el año 2003 como un grupo de estudiantes universitarios, que ayudaba a los niños que tienen cáncer. Nos acercamos por un llamado a la solidaridad que hizo la doctora Sandra Borchichi” cuenta a El Territorio.
 
“La Asociación trata de darle al chico una atención integral. El niño oncológico viene al hospital a las 8 de la mañana, se saca sangre y recién la doctora comienza a llamarlos 10,30 u 11. Entonces en ese período antes andaban dando vueltas, comían lo que no debían comer porque estaban en ayunas, entonces nosotros creamos la casita. Los chicos vienen, desayunan y juegan. Nosotros damos bolsones alimentarios, ayuda en pasajes, sostenemos la medicación cuando a veces cae en el hospital. En realidad la provincia de Misiones tiene muy buena cobertura en medicamentos oncológicos, por lo menos en el aspecto pediátrico”, detalla la profe devenida en voluntaria.
 
En un alto en sus tareas en la casita de “Creación” (Félix Bogado 1461) hace hincapié en un concepto: “La ayuda no es sólo para el niño que está enfermo, es para toda la familia, porque el cáncer impacta en la economía  familiar directamente. Porque uno de los padres tiene que dejar de trabajar para atender al niño, entonces si los dos trabajaban, uno debe dejar su trabajo”.
 
La Asociación cuenta con diez  voluntarios estables y por estos días, hay 60 pacientes en tratamiento. Por eso, abrieron un llamado a la solidaridad para que la gente se acerca a donar lo más valioso: un poquito de su tiempo.
 
¿El sector privado de Misiones está sensibilizado con este tipo de proyectos?¿Se suma a la tarea de la ONG?
 
En realidad nos acompañan desde lo personal, no lo hacen tanto como empresarios. No es la responsabilidad social empresarial. Por ahí el dueño de una panadería lo hace como su persona y no tanto como su empresa, para un evento específico. También, otra cosa es que no hay constancia en el tiempo. Por ejemplo, para el Día del Niño, hay respuestas pero más desde lo personal. Los primeros que hicieron responsabilidad social empresarial fue Fundación Macro nos ayudó a alquilar nuestra primera sede. El resto es ayuda eventual. Agua de las Misiones es una empresa que nos viene ayudando en nuestros eventos.
 
Está más afianzado en la gente la cuestión de la solidaridad...
 
El tema de la solidaridad de la comunidad en sí, creció un montón. A nosotros en 2003 nos costó muchísimo encontrar gente que nos ayudara. Ahora es mucho más fácil y se arman redes más rápido, la gente está más abierta y más sensible a lo que le pasa al otro.
 
¿Qué pensás que sucedió en ese tiempo, de 2003 en adelante, para que haya un cambio de actitud en la comunidad?
 
Creo que nosotros también aprendimos a difundir. Ahora se conoce más (la casita de Creación). La gente está muy cansada de que la estafen. Y en nuestro caso, la gente vio que la ayuda que nos da, llega a los destinatarios.
 
Además, insistimos que vengan a la casita porque ver la satisfacción de la gente que recibe lo que uno dona, no tiene precio. Una señora una vez donó escarpines, vino a la casita un día y tuvo la satisfacción de ponérselos a los chicos. Esa alegría no se la saca nadie y es una referencia de nosotros en la comunidad.
 
La idea es que se forme una comunidad alrededor de los chicos, y ellos se sientan queridos y contenidos. También los padres. Que no se sientan solos, porque cuando a alguien le sucede una desgracia piensa que es la única persona que está atravesando eso en ese momento. Generamos una red de contención, entonces en la familia que está sufriendo impacta positivamente.
 
¿Qué responsabilidad le cabe al Estado en este tipo de iniciativas?
 
Nosotros nos sentimos muy contenidos. Como fue el techo que se nos voló dos veces y hubo gente de la Municipalidad que vino y nos ayudó. Por ahí se corre la voz con ese decir ‘esta tarea la tendría que hacer el Estado’. No, esta tarea la elegimos hacer nosotros, el Estados nos está ayudando, pero es una elección nuestra. Estaría bueno que lo hagamos entre todos. 
 
Que cada uno asuma su responsabilidad social comunitaria. En estos últimos gobiernos nos sentimos apoyados pero también fue un proceso de maduración, así como la comunidad madura en los aspectos de sensibilidad social.
 
¿Y con el tema de los voluntarios cómo vienen? 
 
Siempre se necesitan voluntarios. Tenemos entre ocho y diez voluntarios estables. Después tenemos los voluntarios eventuales que están viniendo en el verano, nos ayudan a clasificar los juguetes. Lo hacen de acuerdo a la disponibilidad horaria y laboral que tienen. También hay voluntarios que vienen para los eventos, el Día del Niño, las fiestas de fin de año, ahora el 15 de febrero que se celebra el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil...
 
¿En qué etapa se encuentra el voluntariado en Misiones?
 
Está en etapa de desarrollo, la gente recién empieza a entender de que si tiene dos horas libres los fines de semana las puede aportar al voluntariado. Y que el voluntariado no es para el otro, es para el que lo viene a hacer, porque es una manera de desarrollar su creatividad, es una manera de expresarse en comunidad. Y cuando ven la cara de los chicos, perciben que esto les hace bien, ahí te das cuenta de que el voluntariado es para uno mismo, es un crecimiento personal.
 
Cuesta mucho quizás el compromiso y la constancia en los voluntarios. También entendemos que todos tienen sus trabajos y ocupaciones entonces cuando más seamos para nosotros mucho mejor. Es también una manera de educar a los chicos, a seleccionar los juguetes. Muchas mamás vienen con sus niños para que entiendan el valor que tienen las cosas. Es de mucha importancia porque los chicos maduran con esta sensibilidad.
 
Eso hay que destacar. La gente también creció en conciencia, ya que ahora traen las cosas en condiciones, antes las donaciones era todo lo que no servía en la casa. Incluso traían juguetes rotos y sucios. No recibimos cosas que no necesitamos. Igualmente, tenemos una red de asociaciones y asesoramos a la gente dónde puede donar.
 
¿El niño pregunta sobre la muerte?
 
Los chicos lo toman desde otro lugar. Sí, hablan, preguntan.
 
¿Y qué conviene hacer en ese momento?
 
No hay recetas. Nosotros igual hablamos de riesgo de vida. Por eso hablamos de la importancia de cumplir con el tratamiento. Le decimos a los papás que sus chicos tienen un alto riesgo de vida. 
 
Lo ideal sería contar con un gabinete psicológico. Ahora se está formando un grupo de psicólogos que lo está haciendo ad honorem porque el Hospital no tiene cobertura psicológica muy amplia. El gabinete no es específico para los chicos oncológicos. Pero al chico se le responde francamente, se da cuenta de todo. El tema pasa por el cuerpo, el niño lo está sintiendo. En ese sentido, la casita cumple una función. Porque los chicos tienen un sentido de pertenencia con la casita. Tienen un lugar donde pueden hablar y compartir con otros.
 
El gabinete es una deuda pendiente, digamos, para el tratamiento de esta enfermedad...
Es difícil. Esto lo estamos trabajando desde que iniciamos la Asociación y nunca lo logramos. Es decir, un grupo estable. Por ahí este grupo que se está formando ahora, resulte. Porque también los profesionales se tienen que formar en oncología pediátrica, no es la psicología integral. Es muy sensible y muy específico.
 
¿Cómo se sobreponen en el grupo cuando muere un paciente?
 
Nosotros trabajamos por los derechos del niño. El primer Derecho Humano que es comportarnos fraternalmente unos con otros. Además, el niño tiene derecho a jugar, a divertirse. 
 
No trabajamos pensando en la muerte, queremos que el niño sea niño todos los minutos de su vida. No importa si son diez o veinte. A veces cuando sucede (la muerte), igual nos quedamos contentos de que si el chico quería el rompecabezas de Superman o la mochila de Batman, lo tuvo. Tenemos muchas veces la grata visita de los papás de chicos que fallecieron, entran a la casita y dicen ‘acá mi chiquito fue feliz’. Es triste y también emocionante. Sentimos que cumplimos con nuestra misión.
 
La casita de Creación
 
A tres cuadras del Hospital de Pediatría, Creación ofrece “la casita” lugar que sirve de alojamiento diurno para los pacientes y sus familias en los intervalos durante las extracciones de laboratorio y la consulta con el médico. Se encuentra ubicada en la calle Félix Bogado 1461 y cuenta con todo lo necesario para contener y asistir a las familias (cocina, comedor, sala de juegos, sala de descanso, sanitarios, ropero, patio al aire libre). Los chicos y sus familias pueden desayunar, jugar, compartir y aprender a enfrentar el momento de la vida que les toca atravesar, acompañados por todo el equipo de la asociación.
 
El sostenimiento de la Asociación se realiza a partir de la contribución de la comunidad mediante diferentes aportes y donaciones, por lo que al momento quienes estén interesados en colaborar pueden hacerlo cubriendo las necesidades más urgentes:
 
1. Socios: mediante un pago mensual de 10 pesos, semestral de 60 o anual de 120. El dinero se destina a cubrir diferentes necesidades imperantes.
 
2. Donación de alimentos: en este momento las necesidades más inmediatas son: leche en polvo, aceite y azúcar.
 
3. Donación de útiles escolares en general.
 
Fuente: El Territorio
 

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